Más de 70 títulos, dos premios nacionales de literatura fantástica, más de 15 conciertos en el Zócalo capitalino, en donde, gracias a ello (y a los mejores grupos del movimiento gótico mexicano y a ustedes que han poblado el Zócalo de sombras cada vez), se dio la iniciación de la escena oscura hacia un mundo abierto, en el espacio público más importante del país, por ser el ombligo mágico de este continente.
Sabemos que hay una cantidad de advenedizos que pretenden suplantar con un supuesto esplendor oscuro, con una aura aparentemente maldita, la voluntad de creación, el espíritu de la sangre, la capacidad para reconocer la diferencia entre un vuelo a través de los abismos en la noche del mundo, entre los claros del mundo también, confundiéndolo todo con la simple caída en los basureros de la vida y proponen una pretendida creación literaria que tiene muy poco de lo uno y casi nada de lo otro.
Habrá quien se deje encandilar, siempre hallaremos gente dispuesta a permitir que la engañen con las más simples apariencias, mentes no-tripuladas fáciles de manipular a distancia. Afortunadamente no son tantas, ¿o sí?
Se han escuchado, también, habladurías sin sentido, mera estupidez hecha de palabras improbables.
En la vida, sabemos, “los novedosos apedrean a los originales”, decía Antonio Machado. Son los azares y aventuras de la otredad.
En fin. Nuestra visión es polisémica, con muchos significados, no sujeta a uniformes ni modas. Nuestra creación atraviesa todos los riesgos de la existencia…